No necesitamos hablar más, no lo hagamos. Callemos. Estemos en silencio. Shhh, no hagas ruido.
Siéntate frente a mí. El Sol de por medio, con nuestros aromas mezclados, es testigo. Sólo se escucha tu respiración, particularmente hermosa, y la mía. Callemos, no hables. No hace falta.
Mírame fijamente a los ojos. Respiro, te miro, callo. Sólo te miro, basta con mirarte y apreciarte. No dejes que tu voz se escape. Mírame, me encanta mirarte.
Me entendiste. No hablamos. Me sonríes, en silencio me sonríes. Fuimos cómplices, el Sol lo atestigua.
Nunca deje de mirarte, callada, volé. Volaste. Volamos en nuestro silencio. Sin hablar dijiste que volarías a mi lado, me miraste. Nunca más haría falta hablar.
Sé cuántos latidos marca tu corazón por minuto. Me conociste, sabes cuántas veces, a diario, vuelo. No hizo falta hablar. Ya no hablamos más. Sólo nos miramos.
Calladamente sin hacer ruido sin decir nada, falta de ruido, hecho de no estar hablando las personas, efecto de no manifestarse de palabra. Todo eso hará que te conozca, hace que te conozca. Juguemos, seamos cómplices del silencio. Que nuestras bocas callen.
Shh, no hables sólo sonríeme al verme y sabré que serás mi cómplice en este vuelo maravilloso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario