miércoles, 20 de marzo de 2013

Pondríamos definir al “eco” de varias maneras. Podría aplicar el termino “eco” de manera muy fácil. Lo difícil es entender y comprender el sonido reflejado. Muchas veces no sonido. Muchas veces reflejado en la mirada. Es eco. Es lo mismo pero del otro lado. Es lo mismo pero distorsionado. Mismo sentimiento, mismo pensamiento. Misma llanura. Mismo derrumbe. Gargantas anudadas, eco. Miradas cristalinas, eco. Derrumbes cual glaciares que producen eco. 
Un sonido incidente, y otro que llega. Eco. Eco de mí, eco de vos. Eco de amor. 
Todo corresponde al eco. Es la unión que produce este fenómeno. Todo permanece entre el espacio generado entre ambos cuerpos. Va y viene. A veces tarda en llegar. Llega al fin, eco. A veces no llega. A veces no vuelve. Distancia de cuerpos, derrumbe. 
Derrumbe sin eco. Hay eco si hay espacio. No hay más espacio, no hay eco. 
Sonido que se oye de manera débil y confusa. Amor. Pasión. Felicidad. Deseo. Placer, Belleza. Confianza. Tolerancia. Honestidad. Grité. No hubo reflexión alguna. Grité más fuerte. Grité con el alma al rojo vivo. No había cuerpo del otro lado el cual permitiera el choque y rebote. Grite sola. Generé un vació, pero esta vez este vació no tenía muralla. No había nada del otro lado. Vacío negro, infinito. Sin eco. Sin voces. Sin reflejos. Sin cuerpos. Sin espacios. Grite tan fuerte como pude, grite con mi vida. Hundida en mi propio vacío. Sin salida. Oscuridad absoluta y yo. Oscuridad absoluta y vos. Oscuridad sin eco. Me quedé gritando sola. Me quedé sin eco. Me quedé sin vos.

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