Es entrar en tu mundo, único, tratar de poder irte por unos segundos de la tierra. No tener que escuchar a nadie, ni a vos mismo. Poder olvidarte por unos segundos de todo y estar contento a tu manera, en tu locura.
No tener que dar explicaciones de nada, ahí mandas vos. No tenes que soportar a nadie, ni los reproches de nada.
Descansar, eso necesitas; pero no físicamente, espiritualmente; poder descargar todas esas cosas que tenes encerradas ahí adentro. Vas a terminas explotando.
Pero todo pasa, y sana cuando te metes ahí. Es como si volvieras a tener 3 años, donde todo sale bien, todo es felicidad; lo único que puede llegar a salir mal y que podes llegar a entender es que tu mamá te deje en el jardín y se vaya.
Que buenos son estos momentos que puedo meterme en mi mundo y no escucho a nadie. Amo mi locura, amo poder tener mi mundo, donde nada ni nadie me perturbe.
Poder expresarme y contar cosas que quizá sólo yo entienda. Es mi mundo después de todo.
domingo, 14 de junio de 2009
locura, mi refugio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario