Te agarraste fuerte la cabeza. Las manos apretaban tus sienes, al mismo tiempo que tiraban de tu cabello. La garganta se cerraba, parecía no pasar ni un soplo de aire.A cara lavada, un río de lágrimas. Sólo podías sacudir tu cabeza y llorar cada vez más. Tantas palabras pasaron por tu cabeza. Tantos sentimientos que no salieron de tu boca. Realidades vividas, otras soñadas. Todo parecía llevarte al mismo final, ese final.
Creíste que ya no tenía vuelta atrás, y que desde ese momento todo comenzaba a ser un camino oscuro, que se achicaba cada vez más. Hasta que llegabas a un punto donde te rendías, ahí dejabas ese camino de oscuros y empezabas a volar. Entendiste que así ibas a liberarte. Realmente te liberarías?
Tuviste miedo de perder la razón, de que ya nada tuviera sentido desde ese momento. Te sentiste más sola que nunca, y te llegaste a preguntar miles y miles de veces porqué nadie te acompañaba y entendía. Pero hubo un segundo mágico.
Tu mente se puso en blanco y viste el futuro, una película. Fue la peor imagen que pudiste haber contemplado. Al entender que mientras vos volaras todo eso iba a pasar, guardaste tus alas. Decidiste cambiar esas bellas pero riesgosas alas por brazos y usarlos para cubrirte.
Esas alas quisieron cegarte. Su resplandor te hizo cerrar los ojos y dejarte llevar por el momento. Esta vez pudiste abrir los brazos y cubrirte. Pudiste abrir los ojos y no volaste. Esta vez existió un momento mágico, quizá solo por esta vez. Te agarraste fuerte la cabeza. Las manos apretaban tus sienes, al mismo tiempo que suspiraste y te sentiste feliz de sentir tus manos.
tenes un axolotl? que lindo
ResponderEliminaryo tuve uno, pero paso a mejor (o peor) vida
Escribís cosas muy buenas, yo dejé de hacerlo por no tener tiempo. Y sí, coincido con vos en eso que me escribiste :).
ResponderEliminarte dejo un saludo